Cuando en el siglo X Fernán González reconquista la zona del Duero es cuando se produce el asentamiento de pequeños agricultores y ganaderos en lo que es hoy Riaza.
Desde sus orígenes hasta el siglo XIX la villa intercaló periodos en los que perteneció a la realeza, al clero o a la nobleza.
El mayor esplendor de Riaza llegó en el siglo XV con D. Álvaro de Luna que le concedió grandes privilegios en cuanto a aprovechamientos naturales, ampliando así su término.
En la actualidad, Riaza se compone de once núcleos de población
La villa fue declarada Municipio de Interés Turístico en el año 1996 y Conjunto Histórico-Artístico en el año 1970, ampliándose su delimitación en el año 1988.
Riaza es sinónimo de "comer bien". El cordero o cabrito asados en horno de leña son los principales manjares de la zona, a los que hay que sumar otros platos tradicionales como la sopa castellana o las calderetas. Especialmente típica es la caldereta de bacalao, plato que las Amas de Casa cocinan para todo el pueblo el día de San Gregorio, patrón del Ayuntamiento. Los postres más tradicionales son el ponche segoviano, los amarguillos, los soplillos o las roquillas aldeanas